Por diversos motivos había decidido alejarme de esto de las redes sociales y toda la mala bilis que de vez en cuando se vierte por aquí. Pero comprendo que hay situaciones en las que una persona debe de expresar a los demás sus alegrías o tristezas, mostrar su disconformidad o denuncia de alguna situación o, como es mi caso, hacer una terapia para sacar lo que llevas dentro a través de la escritura; y ya que lo haces para ti también compartirlo con los demás, no como una exhibición, sino más bien como parte de esa terapia curativa del alma.

Así que aquí estoy de nuevo, dándole a la tecla del ordenador sacando la rabia, impotencia y malestar que llevo dentro, vomitando todos esos sentimientos encontrados en palabras escritas.

Creo que para cualquier persona de bien su vivienda, su hogar, aparte de ser el lugar donde habitas, donde vives, es sobre todo ese lugar en el acudes como refugio, donde te sientes seguro cuando la vida u otras personas crean hostilidades fuera. Es ese lugar de calma, de paz que sientes cuando entras y cierras la puerta y los problemas del día a día quedan fuera. En definitiva, es el lugar al que acudes para sentirte seguro y a salvo de todo.

Pero, ¿Qué ocurre cuándo un familiar en que confías le dices que pase a darse una vuelta por tu casa cuando estás de vacaciones, a echarle de comer al gato, a las 5 de la tarde de un día festivo y se encuentra dentro a dos encapuchados que han revuelto todas tus cosas, todos tus recuerdos de toda una vida, le pegan empujones y puñetazos a ese familiar al verse sorprendidos y se llevan todas tus joyas que más que el valor económico es el valor sentimental que representan de recuerdos, de fechas señaladas así como los ahorros para la Comunión de tu nieto del año próximo que con mucho esfuerzo y sacrificio has ido recaudando durante varios años para hacerle un buen regalo que lo guarde como recuerdo tuyo durante toda su vida?

¿Qué ocurre cuando tu habitación de matrimonio, ese espacio en el que tanto has vivido con tu marido, en el que ha nacido uno de tus hijos, en el que estuviste a punto de morir después de ese parto complicado pero que gracias a Dios y a los cuidados de unos sanitarios de pueblo pudiste superar y en el que hace seis meses la que fue tu pareja, tu amante, tu compañero durante más de cincuenta años expiró ahí y desde entonces para ti era un santuario, un lugar donde seguías teniéndolo presente cada noche, donde hablabas con él, ves que dos desalmados sin escrúpulos lo han profanado, violentado esparciendo su odio, su egoísmo, su falta de valores por cada rincón, abriendo y volcando el contenido de cajones y armarios sobre tu cama sin el más mínimo pudor?

¿Qué ocurre cuando ese familiar magullado y asustado, después del mayor susto de su vida llama al teléfono de Emergencias 112 contando lo sucedido, se persona en las dependencias de la Policía Local de su pueblo informando de lo sucedido, buscando auxilio, consuelo, y el agente de turno le dice que le han avisado del 112 pero que eso no es cosa suya, que ya han dado parte a la Guardia Civil que es la competente de robos en viviendas?

¿Qué pasa por la cabeza de ese familiar que se siente indefenso durante una hora que tarda en acudir la patrulla de la Guardia Civil y piensa que quizás si hubiese algún agente de algún cuerpo armado se podría dar con los autores del robo que han huido por los tejados y de esa forma evitar que continúen actuando impunemente en otra ocasión?

¿Qué ocurre cuando una viuda ha de volver a su casa que han desmantelado, a dormir sola en esa habitación que han estado unos delincuentes, en esa cama que han volcado todas sus pertenencias y con la inseguridad de que si ocurre algo parecido de nuevo estando ella en casa y llama a la Policía Local de su pueblo, ese en el que nació, se educó, se casó, vive… le digan que no es competencia suya y deba esperar una hora hasta que llegue la autoridad competente, allí en su casa sola e indefensa?

¿Qué ocurre con esos agentes del otro cuerpo de Seguridad del Estado, los que son competentes en esa materia, que han de acudir a las llamadas de auxilio de los tres pueblos a los que dan cobertura (Ceutí, Lorquí y Alguazas, aunque su cuartel esté en Molina de Segura), que cumplen con profesionalidad su cometido aunque con impotencia por no poder acudir con más rapidez a tanta llamada, y que ven que su sueldo es ostensiblemente menor al de esos Policías Locales a los que se ha llamado en primer lugar pero que no acuden porque no son competentes?

¿Qué ocurre con esos políticos que ven como en la localidad en la que gobiernan los delitos van en desmesurado aumento pero que manifiestan que el instituto armado de naturaleza civil a su cargo cumple a rajatabla sus funciones ya que hay situaciones que no son de su competencia y que dicen que Alguazas es el pueblo referente en seguridad de los pueblos de alrededor y que los delitos no han aumentado, que decir eso es alarmismo sin fundamento?

¿Qué ocurre cuando esos vecinos afectados por el robo intentan agradecer la labor prestada por la Guardia Civil durante el día de los hechos y en los días siguientes durante las intervenciones posteriores, aconsejando, acompañando, hablando, respondiendo a todas las preguntas o dudas y te dicen modestamente esos agentes cuando les das las gracias que tan solo cumplen con su trabajo y obligación?

De verdad, si alguien me puede responder a alguna de estas cuestiones que planteo se lo agradecería.

Tan solo para finalizar quiero mostrar mi apoyo y agradecimiento público a los agentes de la Guardia Civil del puesto de Molina por su gran profesionalidad, así como también en días posteriores a los cuatro agentes de la Policia Local de Alguazas por acompañarme a entrar en la vivienda de mis padres y comprobar que no había nadie cuando por la sugestión de esas horas vividas no veía seguro entrar de nuevo en ella solo.

Que conste que esto no es una crítica personal contra nadie. Tan solo es una reflexión en voz alta de los sentimientos vividos por mí y mi familia en unas horas muy duras y cuando hay momentos en los que pienso que los profesionales de los cuerpos de seguridad han de velar por sus vecinos más allá de su deber, pues creo que hay una serie de profesiones que deberían ser solo por vocación, no por sueldos o condiciones laborales. Pero repito, es una opinión personal ajena al cargo público que represento.