Escribo porque quiero

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Madrid de mis amores

Hace justamente un año me regalaste esta bufanda. Por circunstancias que no vienen al caso había perdido aquella que compré de los Ultras Sur en las puertas del Santiago Bernabéu allá por el año 92, y no querías que me quedara con la pena de no llevar una bufanda madridista en una gran final; así que te fuiste al Corte Inglés a comprar una por mi cumpleaños para que la llevase durante la final contra la Juve y celebrar con ella la 12ª Copa de Europa del Real Madrid, ese equipo que desde bien niños nos enseñaste a amar a mi hermano y a mi.

Recuerdo esos primeros partidos que nos llevaste al Santiago Bernabéu a Edu y a mí, a disfrutar del mejor equipo del mundo en compañía de tu primo Andrés y sus dos hijos, Pedro y Andrés, y que años después continué con ese veneno que me metiste en el cuerpo yendo yo solo a alguno de esos grandes partidos, pero siempre buscabas a algún amigo o familiar para que me acompañase y no estuviese solo ante esa mezcla de pasiones, fogosidad, alegrías y algo de violencia que eran las grandes citas contra rivales de toda la vida. Allí pude ver ganar por 5-0 al Madrid contra el Barcelona en el año 95, en la grandiosa época de los Buyo, Amavisca, Sanchís, Luis Enrique, Hierro, Laudrup, Redondo, Zamorano o el gran Raúl González; o ganar la Liga contra el eterno rival del otro lado del Manzanares en la temporada 96-97, cuando aún se peleaba por unos colores y algo antes que el fútbol se convirtiera en un negocio de mercenarios y especuladores. Y después ir a celebrarlo junto a la diosa Cibeles, para después, con esas emociones aún frescas en el cuerpo, coger el coche de regreso a Murcia en una tirada sin dormir.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces y esta será la primera vez que no disfrutarás de la final de la Copa de Europa (ahora llamada Champions League) desde aquella primera de 1955, cuando apenas tenías cumplidos los 18 años. Hoy no sufrirás con tu Madrid del alma sentado delate del televisor, ese equipo que tantas alegrías te ha dado, pero también innumerables cabreos que sufrías esas tarde de sábado junto a tu querido cuñado Isidro.

Esta noche pondré a mi lado la bufanda que me regalaste hace un año, en una silla vacía, e imaginaré (o quizás realmente sea así, ojalá así sea) que estás a mi lado viendo la final, protestando ante cualquier decisión arbitral o despotricando ante el fallo de algún jugador de Madrid. Y cerrando los ojos te imaginaré con uno de tus puritos Reig en la mano, al igual que esas tardes de domingo que me llevabas junto al abuelo Eduardo a la vieja Condomina a disfrutar (o a sufrir, más bien) con el Real Murcia, el equipo que te tenía el corazón partido por ser el de tu tierra natal, pero que por circunstancias del fútbol y de la vida quedaba a un segundo lugar cuando del Real Madrid se trataba.

Esta noche el Real Madrid levantará su 13ª Copa de Europa y tú, papá, ahí estarás disfrutando de ese momento junto a tus hijos, sobrinos y nietos. Yo me pondré un año más la camiseta de Raúl, esa que tan buena suerte nos ha dado en las últimas finales europeas.

¡Hala Madrid!

2 Comentarios

  1. Angel Pina Y Pepe Cerdá

    mayo 29, 2018 at 5:27 pm

    Una bonita reflexión y un precioso detalle que tu padre seguramente disfrutará desde algún sitio que un día conoceremos nosotros.
    Un abrazo desde Mallorca

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