En el Mar Mediterráneo existen unas 17.000 especies, de las cuales un 26% son microbios (microorganismos) marinos. Si consideramos sólo a los animales, la mayoría de ellos son crustáceos y moluscos, mientras que los vertebrados representan una pequeña parte. En el Mediterráneo hay unas 1.200 especies de algas, gran cantidad de aves marinas y en muchas zonas de costa e islas hay presencia de una especie invasora como es la rata negra; en realidad, el 99% de las islas superiores a 30 hectáreas están invadidas por las ratas negras. Todos estos animales conviven en las aguas o zonas de costa. Todos estos animales evidentemente defecan y después ese es el alimento de otros seres vivos manteniéndose así el equilibrio del ecosistema, al igual que cuando mueren: sus cuerpos se descomponen en formas más simples de materia, en un proceso esencial para reciclar materia finita que se encuentra en un bioma.

A esto hay que sumar las basuras marinas que por acción y efecto del hombre llegan a este mar nuestro. Las basuras marinas se componen de una variedad de materiales, incluyendo fundamentalmente plástico, metal, madera, caucho, vidrio y papel. La mayoría de los plásticos son materiales extremadamente resistentes y persisten en el medio marino durante un período considerable, posiblemente hasta cientos de años.

Por otro lado, la gran mayoría de los eventos de contaminación marina que afectan a la costa mediterránea tienen su origen en el mar (buques o plataformas petrolíferas), aunque no hay que desdeñar los casos de contaminación con origen en la costa, que en ocasiones pueden ser tanto o más importantes, como las refinerías en puertos.

Así que cuando voy con mi perro a una playa alejada de las zonas costeras más concurridas con sus vigilantes, chiringuitos y de fácil acceso, voy a una de esas playas naturales, sin banderas azules, con poca gente para que nadie se pueda sentir molesto con su presencia. Normalmente playas a las que hay que ir en coche, alejadas de núcleos urbanos, de piedras y en las que hay bastante espacio entre otros usuarios para no molestar, pero diciendo a las personas próximas si no les importa que esté el perro allí. Y cuando me baño con él en esas aguas del Mediterráneo que tanta vida albergan, metido el animal en una pequeña balsa inflable para que no moleste a otros bañistas, me toca mucho las pelotas de pin-pong que una señora que está cerca comente en voz alta pero sin dirigirse directamente a mi persona, “que los perros no se tienen que bañar en las playas donde hay gente y niños, que está prohibido…”. Señora, con todos mis respetos… ¡Váyase usted a bañarse a una piscina con bastante cloro no sea que se contagie con alguna enfermedad venérea!

Eso sí, como las leyes le da la razón a la señora y yo, persona incívica donde las halla, estoy infringiendo la ley y atentando contra el decoro y las buenas maneras, saco a mi perro del agua y nos marchamos con el rabo entre las piernas, no sea que aún la señora llame a la Policia Local, me denuncien y todavía abran el Telediario de la Sexta con la exclusiva: “Concejal del pepé de un pueblo de Murcia denunciado por bañar a su perro en la playa y saltándose las leyes a la torera”.

Y alguien me dirá que existen playas especiales donde permiten la presencia perros en Águilas. Pues sí, efectivamente, pero ocurre que la única que he encontrado por estas latitudes es una pequeña con un puesto de alquiler de motos de agua en ella y donde respiras ese agradable olor a gasolina, en la que es difícil el baño por ser de roca resbaladiza, piedras y algún que otro erizo, así como llena de restos orgánicos marinos que la corriente de levante arrastra hasta ahí. Pero claro, así las autoridades se lavan las manos diciendo que ya disponen de playa canina en su municipio.

Así que las gaviotas, los meros, los atunes, los cangrejos, las ratas negras, los niños y los no tan niños podrán seguir meándose y cagándose en la mar salá y mi perro Beethoven se tendrá que quedar en casa no sea que al incívico de su dueño le dé de nuevo por llevarlo a zonas prohibidas para él y que moleste con su presencia a la señora bañista.