Escribo porque quiero

Un lugar donde escribo lo que pienso, sin pensar lo que escribo.

Categoría: Familia

¿Qué ocurre?

Por diversos motivos había decidido alejarme de esto de las redes sociales y toda la mala bilis que de vez en cuando se vierte por aquí. Pero comprendo que hay situaciones en las que una persona debe de expresar a los demás sus alegrías o tristezas, mostrar su disconformidad o denuncia de alguna situación o, como es mi caso, hacer una terapia para sacar lo que llevas dentro a través de la escritura; y ya que lo haces para ti también compartirlo con los demás, no como una exhibición, sino más bien como parte de esa terapia curativa del alma.

Así que aquí estoy de nuevo, dándole a la tecla del ordenador sacando la rabia, impotencia y malestar que llevo dentro, vomitando todos esos sentimientos encontrados en palabras escritas.

Creo que para cualquier persona de bien su vivienda, su hogar, aparte de ser el lugar donde habitas, donde vives, es sobre todo ese lugar en el acudes como refugio, donde te sientes seguro cuando la vida u otras personas crean hostilidades fuera. Es ese lugar de calma, de paz que sientes cuando entras y cierras la puerta y los problemas del día a día quedan fuera. En definitiva, es el lugar al que acudes para sentirte seguro y a salvo de todo.

Pero, ¿Qué ocurre cuándo un familiar en que confías le dices que pase a darse una vuelta por tu casa cuando estás de vacaciones, a echarle de comer al gato, a las 5 de la tarde de un día festivo y se encuentra dentro a dos encapuchados que han revuelto todas tus cosas, todos tus recuerdos de toda una vida, le pegan empujones y puñetazos a ese familiar al verse sorprendidos y se llevan todas tus joyas que más que el valor económico es el valor sentimental que representan de recuerdos, de fechas señaladas así como los ahorros para la Comunión de tu nieto del año próximo que con mucho esfuerzo y sacrificio has ido recaudando durante varios años para hacerle un buen regalo que lo guarde como recuerdo tuyo durante toda su vida?

¿Qué ocurre cuando tu habitación de matrimonio, ese espacio en el que tanto has vivido con tu marido, en el que ha nacido uno de tus hijos, en el que estuviste a punto de morir después de ese parto complicado pero que gracias a Dios y a los cuidados de unos sanitarios de pueblo pudiste superar y en el que hace seis meses la que fue tu pareja, tu amante, tu compañero durante más de cincuenta años expiró ahí y desde entonces para ti era un santuario, un lugar donde seguías teniéndolo presente cada noche, donde hablabas con él, ves que dos desalmados sin escrúpulos lo han profanado, violentado esparciendo su odio, su egoísmo, su falta de valores por cada rincón, abriendo y volcando el contenido de cajones y armarios sobre tu cama sin el más mínimo pudor?

¿Qué ocurre cuando ese familiar magullado y asustado, después del mayor susto de su vida llama al teléfono de Emergencias 112 contando lo sucedido, se persona en las dependencias de la Policía Local de su pueblo informando de lo sucedido, buscando auxilio, consuelo, y el agente de turno le dice que le han avisado del 112 pero que eso no es cosa suya, que ya han dado parte a la Guardia Civil que es la competente de robos en viviendas?

¿Qué pasa por la cabeza de ese familiar que se siente indefenso durante una hora que tarda en acudir la patrulla de la Guardia Civil y piensa que quizás si hubiese algún agente de algún cuerpo armado se podría dar con los autores del robo que han huido por los tejados y de esa forma evitar que continúen actuando impunemente en otra ocasión?

¿Qué ocurre cuando una viuda ha de volver a su casa que han desmantelado, a dormir sola en esa habitación que han estado unos delincuentes, en esa cama que han volcado todas sus pertenencias y con la inseguridad de que si ocurre algo parecido de nuevo estando ella en casa y llama a la Policía Local de su pueblo, ese en el que nació, se educó, se casó, vive… le digan que no es competencia suya y deba esperar una hora hasta que llegue la autoridad competente, allí en su casa sola e indefensa?

¿Qué ocurre con esos agentes del otro cuerpo de Seguridad del Estado, los que son competentes en esa materia, que han de acudir a las llamadas de auxilio de los tres pueblos a los que dan cobertura (Ceutí, Lorquí y Alguazas, aunque su cuartel esté en Molina de Segura), que cumplen con profesionalidad su cometido aunque con impotencia por no poder acudir con más rapidez a tanta llamada, y que ven que su sueldo es ostensiblemente menor al de esos Policías Locales a los que se ha llamado en primer lugar pero que no acuden porque no son competentes?

¿Qué ocurre con esos políticos que ven como en la localidad en la que gobiernan los delitos van en desmesurado aumento pero que manifiestan que el instituto armado de naturaleza civil a su cargo cumple a rajatabla sus funciones ya que hay situaciones que no son de su competencia y que dicen que Alguazas es el pueblo referente en seguridad de los pueblos de alrededor y que los delitos no han aumentado, que decir eso es alarmismo sin fundamento?

¿Qué ocurre cuando esos vecinos afectados por el robo intentan agradecer la labor prestada por la Guardia Civil durante el día de los hechos y en los días siguientes durante las intervenciones posteriores, aconsejando, acompañando, hablando, respondiendo a todas las preguntas o dudas y te dicen modestamente esos agentes cuando les das las gracias que tan solo cumplen con su trabajo y obligación?

De verdad, si alguien me puede responder a alguna de estas cuestiones que planteo se lo agradecería.

Tan solo para finalizar quiero mostrar mi apoyo y agradecimiento público a los agentes de la Guardia Civil del puesto de Molina por su gran profesionalidad, así como también en días posteriores a los cuatro agentes de la Policia Local de Alguazas por acompañarme a entrar en la vivienda de mis padres y comprobar que no había nadie cuando por la sugestión de esas horas vividas no veía seguro entrar de nuevo en ella solo.

Que conste que esto no es una crítica personal contra nadie. Tan solo es una reflexión en voz alta de los sentimientos vividos por mí y mi familia en unas horas muy duras y cuando hay momentos en los que pienso que los profesionales de los cuerpos de seguridad han de velar por sus vecinos más allá de su deber, pues creo que hay una serie de profesiones que deberían ser solo por vocación, no por sueldos o condiciones laborales. Pero repito, es una opinión personal ajena al cargo público que represento.

Una de verano y perros

En el Mar Mediterráneo existen unas 17.000 especies, de las cuales un 26% son microbios (microorganismos) marinos. Si consideramos sólo a los animales, la mayoría de ellos son crustáceos y moluscos, mientras que los vertebrados representan una pequeña parte. En el Mediterráneo hay unas 1.200 especies de algas, gran cantidad de aves marinas y en muchas zonas de costa e islas hay presencia de una especie invasora como es la rata negra; en realidad, el 99% de las islas superiores a 30 hectáreas están invadidas por las ratas negras. Todos estos animales conviven en las aguas o zonas de costa. Todos estos animales evidentemente defecan y después ese es el alimento de otros seres vivos manteniéndose así el equilibrio del ecosistema, al igual que cuando mueren: sus cuerpos se descomponen en formas más simples de materia, en un proceso esencial para reciclar materia finita que se encuentra en un bioma.

A esto hay que sumar las basuras marinas que por acción y efecto del hombre llegan a este mar nuestro. Las basuras marinas se componen de una variedad de materiales, incluyendo fundamentalmente plástico, metal, madera, caucho, vidrio y papel. La mayoría de los plásticos son materiales extremadamente resistentes y persisten en el medio marino durante un período considerable, posiblemente hasta cientos de años.

Por otro lado, la gran mayoría de los eventos de contaminación marina que afectan a la costa mediterránea tienen su origen en el mar (buques o plataformas petrolíferas), aunque no hay que desdeñar los casos de contaminación con origen en la costa, que en ocasiones pueden ser tanto o más importantes, como las refinerías en puertos.

Así que cuando voy con mi perro a una playa alejada de las zonas costeras más concurridas con sus vigilantes, chiringuitos y de fácil acceso, voy a una de esas playas naturales, sin banderas azules, con poca gente para que nadie se pueda sentir molesto con su presencia. Normalmente playas a las que hay que ir en coche, alejadas de núcleos urbanos, de piedras y en las que hay bastante espacio entre otros usuarios para no molestar, pero diciendo a las personas próximas si no les importa que esté el perro allí. Y cuando me baño con él en esas aguas del Mediterráneo que tanta vida albergan, metido el animal en una pequeña balsa inflable para que no moleste a otros bañistas, me toca mucho las pelotas de pin-pong que una señora que está cerca comente en voz alta pero sin dirigirse directamente a mi persona, “que los perros no se tienen que bañar en las playas donde hay gente y niños, que está prohibido…”. Señora, con todos mis respetos… ¡Váyase usted a bañarse a una piscina con bastante cloro no sea que se contagie con alguna enfermedad venérea!

Eso sí, como las leyes le da la razón a la señora y yo, persona incívica donde las halla, estoy infringiendo la ley y atentando contra el decoro y las buenas maneras, saco a mi perro del agua y nos marchamos con el rabo entre las piernas, no sea que aún la señora llame a la Policia Local, me denuncien y todavía abran el Telediario de la Sexta con la exclusiva: “Concejal del pepé de un pueblo de Murcia denunciado por bañar a su perro en la playa y saltándose las leyes a la torera”.

Y alguien me dirá que existen playas especiales donde permiten la presencia perros en Águilas. Pues sí, efectivamente, pero ocurre que la única que he encontrado por estas latitudes es una pequeña con un puesto de alquiler de motos de agua en ella y donde respiras ese agradable olor a gasolina, en la que es difícil el baño por ser de roca resbaladiza, piedras y algún que otro erizo, así como llena de restos orgánicos marinos que la corriente de levante arrastra hasta ahí. Pero claro, así las autoridades se lavan las manos diciendo que ya disponen de playa canina en su municipio.

Así que las gaviotas, los meros, los atunes, los cangrejos, las ratas negras, los niños y los no tan niños podrán seguir meándose y cagándose en la mar salá y mi perro Beethoven se tendrá que quedar en casa no sea que al incívico de su dueño le dé de nuevo por llevarlo a zonas prohibidas para él y que moleste con su presencia a la señora bañista.

 

Adiós a una gran señora

Sí, otro recuerdo que extrapolo a la gran ausencia que tengo.

Hoy se nos ha ido María Dolores Pradera, una cantante que era una gran señora, o una gran señora que era cantante, y con ella se va otro trozo de mi memoria. Esos recuerdos de viajes familiares con los distintos Seat que tuvo mi padre: 1430, 131 Supermirafiori ranchera, o después con el más modernos volkswagen passat (vehículos que fiel a los lazos familiares mi padre siempre compraba en la añorada agencia Seat-Volkswagen de su primo Andrés en la calle Castelló de Madrid) y que en cada uno de esos viajes era raro que no lo pasáramos escuchando una cinta de casete de María Dolores Pradera, entre otras tantas de ese estilo. Viajes que recuerdo desde bien niño a Andalucía, Castellón, Los Narejos, Lagunas de Ruidera, Andorra (varias veces, casi todos los años), Portugal, Francia, Galicia, Mazarrón… arrastrando la caravana Roller que tantos buenos momentos nos dio y que era la ilusión de mi padre.

Ya, cuando nosotros los hijos nos hacemos grandes, los padres han de renunciar a sus gustos e ilusiones por el egoísmo de la pubertad de no querer viajar con ellos y el preferir los veranos con los amigos antes que conocer nuevos lugares en compañía de ellos, y de esta forma mis padres sacrificaron su afición por los viajes y los campings por la estabilidad de una casa en la playa, aunque siempre le quedó la ilusión de, una vez jubilado, poder recuperar ese sueño y poder disfrutar de la libertad de viajar con la casa a cuestas, aunque para ese futuro sería a lomos de una autocaravana. Una ilusión que se marchó con él sin poder hacerse realidad.

Ahora podrá disfrutar en directo allá arriba de la voz melodiosa de María Dolores Pradera que tanto le gustaba y viajando en autocaravana (o lo que allí se lleve) por verdes campos y playas azules. Por mi parte ilustro a esta reflexión este dueto de la Pradera con el gran Sabina, cantante y persona que nada le gustaba, pero como buen padre estoy seguro que me perdonaba que a mí me encantara y que pagase por ir a sus conciertos. Nadie es perfecto…

Madrid de mis amores

Hace justamente un año me regalaste esta bufanda. Por circunstancias que no vienen al caso había perdido aquella que compré de los Ultras Sur en las puertas del Santiago Bernabéu allá por el año 92, y no querías que me quedara con la pena de no llevar una bufanda madridista en una gran final; así que te fuiste al Corte Inglés a comprar una por mi cumpleaños para que la llevase durante la final contra la Juve y celebrar con ella la 12ª Copa de Europa del Real Madrid, ese equipo que desde bien niños nos enseñaste a amar a mi hermano y a mi.

Recuerdo esos primeros partidos que nos llevaste al Santiago Bernabéu a Edu y a mí, a disfrutar del mejor equipo del mundo en compañía de tu primo Andrés y sus dos hijos, Pedro y Andrés, y que años después continué con ese veneno que me metiste en el cuerpo yendo yo solo a alguno de esos grandes partidos, pero siempre buscabas a algún amigo o familiar para que me acompañase y no estuviese solo ante esa mezcla de pasiones, fogosidad, alegrías y algo de violencia que eran las grandes citas contra rivales de toda la vida. Allí pude ver ganar por 5-0 al Madrid contra el Barcelona en el año 95, en la grandiosa época de los Buyo, Amavisca, Sanchís, Luis Enrique, Hierro, Laudrup, Redondo, Zamorano o el gran Raúl González; o ganar la Liga contra el eterno rival del otro lado del Manzanares en la temporada 96-97, cuando aún se peleaba por unos colores y algo antes que el fútbol se convirtiera en un negocio de mercenarios y especuladores. Y después ir a celebrarlo junto a la diosa Cibeles, para después, con esas emociones aún frescas en el cuerpo, coger el coche de regreso a Murcia en una tirada sin dormir.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces y esta será la primera vez que no disfrutarás de la final de la Copa de Europa (ahora llamada Champions League) desde aquella primera de 1955, cuando apenas tenías cumplidos los 18 años. Hoy no sufrirás con tu Madrid del alma sentado delate del televisor, ese equipo que tantas alegrías te ha dado, pero también innumerables cabreos que sufrías esas tarde de sábado junto a tu querido cuñado Isidro.

Esta noche pondré a mi lado la bufanda que me regalaste hace un año, en una silla vacía, e imaginaré (o quizás realmente sea así, ojalá así sea) que estás a mi lado viendo la final, protestando ante cualquier decisión arbitral o despotricando ante el fallo de algún jugador de Madrid. Y cerrando los ojos te imaginaré con uno de tus puritos Reig en la mano, al igual que esas tardes de domingo que me llevabas junto al abuelo Eduardo a la vieja Condomina a disfrutar (o a sufrir, más bien) con el Real Murcia, el equipo que te tenía el corazón partido por ser el de tu tierra natal, pero que por circunstancias del fútbol y de la vida quedaba a un segundo lugar cuando del Real Madrid se trataba.

Esta noche el Real Madrid levantará su 13ª Copa de Europa y tú, papá, ahí estarás disfrutando de ese momento junto a tus hijos, sobrinos y nietos. Yo me pondré un año más la camiseta de Raúl, esa que tan buena suerte nos ha dado en las últimas finales europeas.

¡Hala Madrid!

Hoy habrías cumplido 81 años

Hoy, 3 de mayo, habrías cumplido 81 años. Hace unos meses te dije que no te preocuparas, que el que te visitaran los servicios de cuidados paliativos solo era para que tuvieses un mayor bienestar y ajustarte la medicación para que esos dolores tan insoportable que tenías remitieran y te permitieran poder moverte mejor, pero que esas visitas no significaban que estuvieses en el final de tu vida y que ya verías cómo celebraríamos todos juntos tu 81 cumpleaños. Esa fue una de esas afirmaciones que se hacen más con el corazón que con la cabeza, pues aunque se lo pedía a Dios todos los días para que así fuese, la cruda realidad era distinta y el egoísmo de no querer perderte impedía afrontar abiertamente que el final de tu vida estaba muy cerca.

Hoy habrías cumplido 81 años, pero aunque no has podido llegar a esa edad puedes estar muy satisfecho de haber tenido una vida plena, con muchos momentos felices, pero también con otros muchos muy duros que pusieron a prueba tu fe, tu fortaleza, el amor a tu familia y el sacar fuerzas para luchar por darles un bienestar, unos estudios, aun a costa de muchos sacrificios por tu parte. Y superaste la prueba, y con nota. El resultado fue una familia unida; unos hijos que te hacían sentirte orgulloso de cada uno de ellos; unos nietos con los que disfrutabas y que te ganaban fácilmente con un beso, una carantoña o un abrazo; unas nueras y un yerno que te querían como a un padre, pues eras el único abuelo que quedaba en la familia.

Hoy habrías cumplido 81 años, pero te fuiste como eras, con entereza, sin quejarte por tu suerte, afrontando la realidad, e incluso con la valentía de llamar a algunos familiares y amigos para despedirte unos días antes de entrar en ese sueño que prepara al espíritu para su viaje a otra vida; el día de tu entierro le dije a tu primo Andrés (primo, pero que erais como hermanos): “Tenía razón, era la última vez que hablabais cuando te llamó para despedirse”. Te fuiste en tu casa, rodeado de los tuyos; esperaste hasta tenernos a todos junto a tu lecho para marcharte, para encontrarte con Dios, ese Dios al que tanto amabas, pues aunque en esos momentos supongo que toda tu certeza en la Resurrección en otra vida se tambalearía y te surgirían dudas y miedos, tengo la seguridad  que alcanzaste la vida eterna y que todo el bien que hiciste en esos cerca de 81 años te está siendo recompensado. Tu cuerpo quedó aquí pero tú estas gozando junto al Padre, pues, “para que alguien pueda entrar en el Reino de los cielos, es necesario que nazca de nuevo” (Juan 3:3-5).

Hoy habrías cumplido 81 años, y tu huella sigue viva. Hemos ido mamá y yo a visitarte, pero antes hemos pasado a recoger unas rosas frescas para que el dulce aroma que desprenden te acompañe en este día, y hemos visitado tu lugar de trabajo, ese al que el día 3 de enero te llevé por última vez, pues no querías irte sin dejarlo todo bien cerrado, con esa responsabilidad y buen hacer que siempre te caracterizaba. Tus antiguos compañeros de trabajo te recuerdan con añoranza y mucho cariño, y tu sitio continúa vacío. Fuiste un padre para ellos como bien nos han dicho de nuevo. Al igual que para esa persona que te visitó justo una semana antes de dejarnos y que tiene la pena de que no cumplió su promesa de llevarte a su nieto para que lo conocieras; ahora sé que no fue casualidad su visita, que alguna fuerza invisible le dijo que fuese para que os pudierais despedir y daros ese fuerte abrazo con lágrimas de despedida, y esa es la mayor satisfacción con la que se tiene que quedar, el haber podido verte antes de que te fueras.

Hoy habrías cumplido 81 años y te hemos visitado junto con tus cuñados, Dori e Isidro, que han recordado lo bien que lo pasamos en familia justo hace un año celebrando tu 80 cumpleaños, o la fiesta sorpresa que te organizó mamá por tu 70 cumpleaños y que acudiste pensando que íbamos a una comida de las Cofradías y te encontraste allí con decenas de familiares y amigos… ¡Qué felices lo pasamos y cómo cambian las cosas en tan poco tiempo!

Hoy habrías cumplido 81 años… ¡Feliz cumpleaños, papá! Nunca olvidaré aquel abrazo y siempre te llevaré en mi corazón, pues como decía un escritor francés: “La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo.”