Sí, otro recuerdo que extrapolo a la gran ausencia que tengo.

Hoy se nos ha ido María Dolores Pradera, una cantante que era una gran señora, o una gran señora que era cantante, y con ella se va otro trozo de mi memoria. Esos recuerdos de viajes familiares con los distintos Seat que tuvo mi padre: 1430, 131 Supermirafiori ranchera, o después con el más modernos volkswagen passat (vehículos que fiel a los lazos familiares mi padre siempre compraba en la añorada agencia Seat-Volkswagen de su primo Andrés en la calle Castelló de Madrid) y que en cada uno de esos viajes era raro que no lo pasáramos escuchando una cinta de casete de María Dolores Pradera, entre otras tantas de ese estilo. Viajes que recuerdo desde bien niño a Andalucía, Castellón, Los Narejos, Lagunas de Ruidera, Andorra (varias veces, casi todos los años), Portugal, Francia, Galicia, Mazarrón… arrastrando la caravana Roller que tantos buenos momentos nos dio y que era la ilusión de mi padre.

Ya, cuando nosotros los hijos nos hacemos grandes, los padres han de renunciar a sus gustos e ilusiones por el egoísmo de la pubertad de no querer viajar con ellos y el preferir los veranos con los amigos antes que conocer nuevos lugares en compañía de ellos, y de esta forma mis padres sacrificaron su afición por los viajes y los campings por la estabilidad de una casa en la playa, aunque siempre le quedó la ilusión de, una vez jubilado, poder recuperar ese sueño y poder disfrutar de la libertad de viajar con la casa a cuestas, aunque para ese futuro sería a lomos de una autocaravana. Una ilusión que se marchó con él sin poder hacerse realidad.

Ahora podrá disfrutar en directo allá arriba de la voz melodiosa de María Dolores Pradera que tanto le gustaba y viajando en autocaravana (o lo que allí se lleve) por verdes campos y playas azules. Por mi parte ilustro a esta reflexión este dueto de la Pradera con el gran Sabina, cantante y persona que nada le gustaba, pero como buen padre estoy seguro que me perdonaba que a mí me encantara y que pagase por ir a sus conciertos. Nadie es perfecto…