Escribo porque quiero

Un lugar donde escribo lo que pienso, sin pensar lo que escribo.

Una de atracadores y policías

Hay circunstancias en la vida que te hacen recordar acontecimientos del pasado; algunos buenos momentos vividos pero también otros que no lo son tanto y que salen del fondo de esos recuerdos que guardamos en algún lugar de la memoria.

El reciente robo ocurrido en la casa de mis padres me ha hecho recordar uno de esos momentos algo traumático ocurrido hace más de 30 años y, sin quererlo muy conscientemente y sin ánimo de molestar personalmente a nadie, hacer una analogía de las actuaciones de unos profesionales en dos casos distintos.

Tendría yo unos 13 años y por circunstancias de la vida mis padres regentaban un supermercado en Murcia, en la calle Primo de Rivera, frente a la cárcel vieja, Supermercado Universo se llamaba. Por aquel entonces yo estudiaba 1º de Bachillerato en el Colegio San Buenaventura de los Capuchinos que se encuentra a menos de 5 minutos caminando de allí, y cuando salía de clase al mediodía iba al supermercado, conversaba con los empleados, echaba una mano reponiendo alguna estantería y esperaba a la hora de cierre para irme a comer con mis padres y volver a clase.

Un poco después de las dos de la tarde mi padre bajó la persiana para que no entrase ningún cliente más y con las dos cajeras se dispuso a retirar el dinero de las ventas de esa mañana para ponerlo a buen recaudo. Perfectamente recuerdo que yo me encontraba entre la entrada y una de las cajas, de espaldas a la puerta, cuando escuché el ruido de la persiana metálica al levantarse. Al girarme vi a dos individuos (eran de una raza nómada de piel oscura y cabello negro que probablemente procede de la India y que se extendió por Europa. No quiero que nadie me tache de racista si nombro la etnia) entrando por la puerta de cristales que estaba cerrada pero sin llave y uno de ellos portaba un revolver con el que nos apuntaba y un gran cuchillo el otro, también con expresión amenazante. Por cierto, uno de ellos era natural de nuestro pueblo, Alguazas, aunque dudo mucho que el pobre supiese de dónde ni quiénes eran los que se disponían a atracar.

Todo fue muy rápido: El que llevaba el arma de fuego se lanzó hacia mí que me encontraba entre él y la caja y con el lateral metálico del revolver me dio un fuerte golpe en la sien izquierda. Yo caí al suelo conmocionado y recuerdo vagamente escuchar gritos de pánico de las dos cajeras, gritos de los atracadores  de tipo “¡abre la caja…!” “¡darme todo el dinero o sus mato…!”, y poco más. Cuando logré ponerme en pie vi a mi padre que, tras comprobar que yo me encontraba bien, salió tras ellos gritando “¡ladrones, ladrones!». Quiso la suerte, el azar, o Dios quizás… que justo en el momento que mi padre salía a la calle por la vía lateral en la que se encontraba el supermercado pasaran dos agentes de la Policía Local de Murcia que entonces circulaban en motos “Vespino” de color gris. Los agentes tiraron las motos en medio de la calle y salieron pistola en mano corriendo tras los atracadores. Yo, una vez recuperado aunque algo mareado, salí también tras ellos. Uno fue detenido al instante tras una carrera en la que creo recordar que disparó contra el agente, afortunadamente sin llegar a dar a nadie (creo que llevaban munición de fogueo). El otro se escondió debajo de un coche y minutos después un vecino que lo vio alertó al otro policía que lo sacó a rastras de allí estando yo a su lado y gritándole todos los insultos que se me pasaban por la cabeza, en uno de esos impulsos «gallitos» de la pubertad y sabiendo que poco me podía hacer estando ya detenido.

Un par de agentes de la Policía Nacional me llevaron a mí en el coche patrulla a lo que entonces era el Hospital General Universitario, hoy Hospital Reina Sofía, donde me reconocieron en el Servicio de Urgencias y me hicieron diversas pruebas médicas por si tenía alguna secuela del golpe en la cabeza. Afortunadamente no fue nada grave y a las pocas horas ya estaba de vuelta, con la prescripción de que estuviese en observación esa noche y un par de aspirinas si me dolía la cabeza.

Días después como en las películas: Mi padre y yo al juzgado, rueda de reconocimiento en una habitación oscura con una ventana y seis individuos al otro lado; abogado y fiscal preguntando si los reconocíamos; juicio, una temporada los autores entre rejas y a los meses de nuevo en la calle. Al que era de nuestro pueblo lo volví a ver en alguna otra ocasión, con cierto temor a que me reconociese, dicho sea. Creo que murió años después de esa terrible enfermedad, sin cura en aquel tiempo, y que entre otros motivos estaba causada por compartir jeringuillas infectadas. No le guardo ningún rencor, bastante tenía el pobre por estar inmerso en esa lacra de la droga y tener que delinquir para conseguir lo que le estaba matando.

Recuerdo también que mi difunto y añorado padre al día siguiente buscó a los dos agentes de la Policía Local de Murcia para darle las gracias por lo que hicieron y por su rápida intervención, por la que se pudo recuperar el dinero sustraído. Fueron unos años muy difíciles en los que esa aventura empresarial le trajo a mi padre muchos quebraderos de cabeza. Por suerte y gracias a su tenacidad, esfuerzo y el ser como él era de buena persona y trabajador pudimos salir para adelante y, ni yo ni mis hermanos, notamos realmente lo mal que lo estaban pasando mis padres. Seguro que de no recuperar ese dinero robado le hubiese causado más quebraderos aún de los que tenía.

Esta batallita al estilo “abuelo Cebolleta” viene porque en estos días me ha dado por pensar que si ese atraco hubiese sido con otros protagonistas, quizás en algún otro lugar. Qué hubiese pasado si al salir mi padre corriendo del supermercado gritando que habían atracado, esos dos agentes que pasaban por allí hubiesen frenado su “Vespino” lentamente, le hubiesen puesto el caballete una vez bien estacionada en la acera sin interrumpir el tráfico, le hubiesen dicho a mi padre que se tranquilizase, que no se alterara, pero que eso no era competencia de ellos, por lo que le hubiesen sugerido que llamase al cuerpo competente en ese caso, a la Policía Nacional, desde un teléfono fijo del supermercado (entonces no existían aún los móviles); o quizás siendo muy colaboradores con el ciudadano hubiesen avisado ellos mismos a la Comisaría con su “walkie talkie” dando parte de lo sucedido y cumpliendo con su deber como miembros de un instituto armado de naturaleza civil, de estructura y organización jerarquizada bajo la superior autoridad y dependencia del Alcalde, que desarrolla sus funciones dentro del ámbito municipal. Al rato hubiese llegado un coche Z de la Policía Nacional, los competentes en la materia, y para entonces los dos atracadores posiblemente estuviesen en cualquier bar tomándose unas cañas celebrando el buen golpe que habían dado, incluido un mamporro al pardillo ese que estaba junto a la caja, por si se ponía chulito y les causaba algún incordio.

La sociedad avanza. Tenemos teléfonos móviles, internet, buenos coches… Los jóvenes disponen de wifi, Play Station, tablets… Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad disponen de mejores medios para ejercer su trabajo; está el teléfono de Emergencias 112, tecnología Tetra, drones… pero creo que en otros aspectos más esenciales esta sociedad nuestra va para atrás.

 

Noticia aparecida en la prensa regional al día siguiente

¿Qué ocurre?

Por diversos motivos había decidido alejarme de esto de las redes sociales y toda la mala bilis que de vez en cuando se vierte por aquí. Pero comprendo que hay situaciones en las que una persona debe de expresar a los demás sus alegrías o tristezas, mostrar su disconformidad o denuncia de alguna situación o, como es mi caso, hacer una terapia para sacar lo que llevas dentro a través de la escritura; y ya que lo haces para ti también compartirlo con los demás, no como una exhibición, sino más bien como parte de esa terapia curativa del alma.

Así que aquí estoy de nuevo, dándole a la tecla del ordenador sacando la rabia, impotencia y malestar que llevo dentro, vomitando todos esos sentimientos encontrados en palabras escritas.

Creo que para cualquier persona de bien su vivienda, su hogar, aparte de ser el lugar donde habitas, donde vives, es sobre todo ese lugar en el acudes como refugio, donde te sientes seguro cuando la vida u otras personas crean hostilidades fuera. Es ese lugar de calma, de paz que sientes cuando entras y cierras la puerta y los problemas del día a día quedan fuera. En definitiva, es el lugar al que acudes para sentirte seguro y a salvo de todo.

Pero, ¿Qué ocurre cuándo un familiar en que confías le dices que pase a darse una vuelta por tu casa cuando estás de vacaciones, a echarle de comer al gato, a las 5 de la tarde de un día festivo y se encuentra dentro a dos encapuchados que han revuelto todas tus cosas, todos tus recuerdos de toda una vida, le pegan empujones y puñetazos a ese familiar al verse sorprendidos y se llevan todas tus joyas que más que el valor económico es el valor sentimental que representan de recuerdos, de fechas señaladas así como los ahorros para la Comunión de tu nieto del año próximo que con mucho esfuerzo y sacrificio has ido recaudando durante varios años para hacerle un buen regalo que lo guarde como recuerdo tuyo durante toda su vida?

¿Qué ocurre cuando tu habitación de matrimonio, ese espacio en el que tanto has vivido con tu marido, en el que ha nacido uno de tus hijos, en el que estuviste a punto de morir después de ese parto complicado pero que gracias a Dios y a los cuidados de unos sanitarios de pueblo pudiste superar y en el que hace seis meses la que fue tu pareja, tu amante, tu compañero durante más de cincuenta años expiró ahí y desde entonces para ti era un santuario, un lugar donde seguías teniéndolo presente cada noche, donde hablabas con él, ves que dos desalmados sin escrúpulos lo han profanado, violentado esparciendo su odio, su egoísmo, su falta de valores por cada rincón, abriendo y volcando el contenido de cajones y armarios sobre tu cama sin el más mínimo pudor?

¿Qué ocurre cuando ese familiar magullado y asustado, después del mayor susto de su vida llama al teléfono de Emergencias 112 contando lo sucedido, se persona en las dependencias de la Policía Local de su pueblo informando de lo sucedido, buscando auxilio, consuelo, y el agente de turno le dice que le han avisado del 112 pero que eso no es cosa suya, que ya han dado parte a la Guardia Civil que es la competente de robos en viviendas?

¿Qué pasa por la cabeza de ese familiar que se siente indefenso durante una hora que tarda en acudir la patrulla de la Guardia Civil y piensa que quizás si hubiese algún agente de algún cuerpo armado se podría dar con los autores del robo que han huido por los tejados y de esa forma evitar que continúen actuando impunemente en otra ocasión?

¿Qué ocurre cuando una viuda ha de volver a su casa que han desmantelado, a dormir sola en esa habitación que han estado unos delincuentes, en esa cama que han volcado todas sus pertenencias y con la inseguridad de que si ocurre algo parecido de nuevo estando ella en casa y llama a la Policía Local de su pueblo, ese en el que nació, se educó, se casó, vive… le digan que no es competencia suya y deba esperar una hora hasta que llegue la autoridad competente, allí en su casa sola e indefensa?

¿Qué ocurre con esos agentes del otro cuerpo de Seguridad del Estado, los que son competentes en esa materia, que han de acudir a las llamadas de auxilio de los tres pueblos a los que dan cobertura (Ceutí, Lorquí y Alguazas, aunque su cuartel esté en Molina de Segura), que cumplen con profesionalidad su cometido aunque con impotencia por no poder acudir con más rapidez a tanta llamada, y que ven que su sueldo es ostensiblemente menor al de esos Policías Locales a los que se ha llamado en primer lugar pero que no acuden porque no son competentes?

¿Qué ocurre con esos políticos que ven como en la localidad en la que gobiernan los delitos van en desmesurado aumento pero que manifiestan que el instituto armado de naturaleza civil a su cargo cumple a rajatabla sus funciones ya que hay situaciones que no son de su competencia y que dicen que Alguazas es el pueblo referente en seguridad de los pueblos de alrededor y que los delitos no han aumentado, que decir eso es alarmismo sin fundamento?

¿Qué ocurre cuando esos vecinos afectados por el robo intentan agradecer la labor prestada por la Guardia Civil durante el día de los hechos y en los días siguientes durante las intervenciones posteriores, aconsejando, acompañando, hablando, respondiendo a todas las preguntas o dudas y te dicen modestamente esos agentes cuando les das las gracias que tan solo cumplen con su trabajo y obligación?

De verdad, si alguien me puede responder a alguna de estas cuestiones que planteo se lo agradecería.

Tan solo para finalizar quiero mostrar mi apoyo y agradecimiento público a los agentes de la Guardia Civil del puesto de Molina por su gran profesionalidad, así como también en días posteriores a los cuatro agentes de la Policia Local de Alguazas por acompañarme a entrar en la vivienda de mis padres y comprobar que no había nadie cuando por la sugestión de esas horas vividas no veía seguro entrar de nuevo en ella solo.

Que conste que esto no es una crítica personal contra nadie. Tan solo es una reflexión en voz alta de los sentimientos vividos por mí y mi familia en unas horas muy duras y cuando hay momentos en los que pienso que los profesionales de los cuerpos de seguridad han de velar por sus vecinos más allá de su deber, pues creo que hay una serie de profesiones que deberían ser solo por vocación, no por sueldos o condiciones laborales. Pero repito, es una opinión personal ajena al cargo público que represento.

Una de verano y perros

En el Mar Mediterráneo existen unas 17.000 especies, de las cuales un 26% son microbios (microorganismos) marinos. Si consideramos sólo a los animales, la mayoría de ellos son crustáceos y moluscos, mientras que los vertebrados representan una pequeña parte. En el Mediterráneo hay unas 1.200 especies de algas, gran cantidad de aves marinas y en muchas zonas de costa e islas hay presencia de una especie invasora como es la rata negra; en realidad, el 99% de las islas superiores a 30 hectáreas están invadidas por las ratas negras. Todos estos animales conviven en las aguas o zonas de costa. Todos estos animales evidentemente defecan y después ese es el alimento de otros seres vivos manteniéndose así el equilibrio del ecosistema, al igual que cuando mueren: sus cuerpos se descomponen en formas más simples de materia, en un proceso esencial para reciclar materia finita que se encuentra en un bioma.

A esto hay que sumar las basuras marinas que por acción y efecto del hombre llegan a este mar nuestro. Las basuras marinas se componen de una variedad de materiales, incluyendo fundamentalmente plástico, metal, madera, caucho, vidrio y papel. La mayoría de los plásticos son materiales extremadamente resistentes y persisten en el medio marino durante un período considerable, posiblemente hasta cientos de años.

Por otro lado, la gran mayoría de los eventos de contaminación marina que afectan a la costa mediterránea tienen su origen en el mar (buques o plataformas petrolíferas), aunque no hay que desdeñar los casos de contaminación con origen en la costa, que en ocasiones pueden ser tanto o más importantes, como las refinerías en puertos.

Así que cuando voy con mi perro a una playa alejada de las zonas costeras más concurridas con sus vigilantes, chiringuitos y de fácil acceso, voy a una de esas playas naturales, sin banderas azules, con poca gente para que nadie se pueda sentir molesto con su presencia. Normalmente playas a las que hay que ir en coche, alejadas de núcleos urbanos, de piedras y en las que hay bastante espacio entre otros usuarios para no molestar, pero diciendo a las personas próximas si no les importa que esté el perro allí. Y cuando me baño con él en esas aguas del Mediterráneo que tanta vida albergan, metido el animal en una pequeña balsa inflable para que no moleste a otros bañistas, me toca mucho las pelotas de pin-pong que una señora que está cerca comente en voz alta pero sin dirigirse directamente a mi persona, “que los perros no se tienen que bañar en las playas donde hay gente y niños, que está prohibido…”. Señora, con todos mis respetos… ¡Váyase usted a bañarse a una piscina con bastante cloro no sea que se contagie con alguna enfermedad venérea!

Eso sí, como las leyes le da la razón a la señora y yo, persona incívica donde las halla, estoy infringiendo la ley y atentando contra el decoro y las buenas maneras, saco a mi perro del agua y nos marchamos con el rabo entre las piernas, no sea que aún la señora llame a la Policia Local, me denuncien y todavía abran el Telediario de la Sexta con la exclusiva: “Concejal del pepé de un pueblo de Murcia denunciado por bañar a su perro en la playa y saltándose las leyes a la torera”.

Y alguien me dirá que existen playas especiales donde permiten la presencia perros en Águilas. Pues sí, efectivamente, pero ocurre que la única que he encontrado por estas latitudes es una pequeña con un puesto de alquiler de motos de agua en ella y donde respiras ese agradable olor a gasolina, en la que es difícil el baño por ser de roca resbaladiza, piedras y algún que otro erizo, así como llena de restos orgánicos marinos que la corriente de levante arrastra hasta ahí. Pero claro, así las autoridades se lavan las manos diciendo que ya disponen de playa canina en su municipio.

Así que las gaviotas, los meros, los atunes, los cangrejos, las ratas negras, los niños y los no tan niños podrán seguir meándose y cagándose en la mar salá y mi perro Beethoven se tendrá que quedar en casa no sea que al incívico de su dueño le dé de nuevo por llevarlo a zonas prohibidas para él y que moleste con su presencia a la señora bañista.

 

Muerte por sobrevivir

Hace casi tres años la imagen del pequeño Aylan cuyo cadáver apareció en las playas de Turquía removió las conciencias de muchos, estando esa fotografía en todos los medios y compartida hasta la saciedad en redes sociales. Tres años después se ha normalizado la muerte de seres humanos que huyen de la miseria, las guerras, las violaciones y su éxodo está mal visto por parte de la sociedad europea sin importarles que esos que son rescatados por los barcos de las ONG’s son unos pocos de los miles que mueren ahogados en El Mediterráneo, y que el llevarlos a “nuestra” Europa es sacarlos de una muerte casi segura. Hoy, esta noticia de la muerte de cientos de personas ahogadas en el mar, tres bebés incluidos, será una noticia más entre partido y partido del mundial de fútbol.

Las migraciones son tan antiguas como la humanidad. En cada época han tenido diferentes orígenes, motivos y destinos, pero nunca se han detenido, toda vez que el ser humano busca siempre la manera de vivir mejor, gozar de libertad y oportunidades, mientras otras veces se huye por razones de violencia o represión.

En el siglo XXI se puede hablar de dos grandes flujos migratorios: desde Siria –pero también otros países de Asia, África y Medio Oriente– hacia Europa y; uno menos sensible, pero igualmente significativo, de países latinoamericanos –entre ellos Guatemala, El Salvador y Honduras– hacia Estados Unidos.

Las causas son bastante diferentes, porque lo que sucede en el Mediterráneo es por razones de violencia extrema y hasta procesos de genocidio, mientras que en el lado de América se trata de la búsqueda de una mejor oportunidad de vida y, en menor grado, porque huyen también de la violencia.

Cada gobierno puede tomar sus propias decisiones en política migratoria, pero en ningún caso se puede violentar los derechos humanos de los migrantes, por más que incurran en la ilegalidad de ingresar a un país sin documentos. El tema es bien complejo, porque ese flujo migratorio no se detendrá, en la medida en que los países del norte sigan demandando mano de obra de los indocumentados. Lo hacen porque los marroquíes, senegaleses, guatemaltecos, salvadoreños… están dispuestos a hacer el trabajo que los europeos o estadounidenses ya no desean, y quienes se marchan, lo hacen porque en sus países de origen no encuentran oportunidades o peligran sus vidas, llegando a arriesgarlas por encontrar un futuro mejor.

https://www.google.es/amp/s/amp.elmundo.es/internacional/2018/06/29/5b3610a7e5fdea73698b4646.html

Dando la vida por los demás

Son casi treinta años los que el misionero
alguaceño Fernando Bermúdez López ha trabajado por y
para el pueblo de Guatemala. Muchos de ellos han sido en los años difíciles de ese país centroamericano, los años de la represión, de las masacres de indígenas durante el “Conflicto Armado”.

Juan Antonio Pinar y Ana Bermúdez, hermana de Fernando, eran conscientes de las necesidades que habían en Guatemala a través de él. El tener conciencia de la dura realidad de Guatemala hizo que se plantearan el recabar ayuda para poder ayudar a ese país al que Fernando estaba dedicando su vida. Y con ese propósito se fundó en Alguazas (Murcia) la Asociación de Amigos de Guatemala, formando parte de ella numerosos familiares y amigos de Fernando.

En esta memoria se repasan los proyectos financiados y campañas realizadas desde su fundación en 1996 hasta la fecha.

El volcán de Fuego

La erupción del volcán de Fuego en Guatemala de este domingo, la más fuerte desde 1974, es una tragedia cuyo alcance todavía se desconoce. Oficialmente la cifra de fallecidos asciende a 62 personas, pero el hallazgo de más cuerpos podría aumentar el total de muertos. Según las autoridades, en la noche del domingo se contabilizaban 3.100 personas evacuadas y 1,7 millones de ciudadanos afectados por la explosión. De momento se desconoce el número de desaparecidos y el de refugiados, ya que muchos de ellos han buscado acogida en casas de familiares o amigos. Al menos tres aldeas han desaparecido bajo toneladas de ceniza y las columnas de humo y cenizas superan los 6.000 metros de altura.

Una tragedia natural que vuelve a golpear a los más débiles. Personas que viven en humildes casitas y que trabajan de sol a sol para poder comer un plato de frijoles con unas tortitas de maíz. Habiendo conocido al pueblo guatemalteco me imagino lo que tienen que estar pasado en esa bella pero castigada tierra: Ciudadanos anónimos, policías y soldados rasos se estarán jugando la vida en el lugar de la tragedia, sin apenas equipamientos, intentando ayudar a las víctimas, mientras las autoridades nacionales poco harán. La tragedia se produjo al filo de las tres de la tarde del domingo 3 de junio (hora local) cuando una avalancha de lava volcánica, piedras y lodo se precipitó sobre varias comunidades ubicadas en las faldas del cráter, quedando familias completas atrapadas en sus humildes viviendas.

Las fuerzas de la Naturaleza pueden llegar a ser devastadoras para quienes las sufren de cerca, y ya no son solo las víctimas mortales, también las sufrirán durante muchos meses los supervivientes que verán destrozadas sus casitas, sus cosechas, en un país donde parte de la población vive en pobreza y la agricultura es su único medio de sustento.

Ver un volcán en erupción ha de ser un espectáculo fabuloso, pero también una tragedia para quienes lo sufren de cerca. En Guatemala pude contemplar a este majestuoso echar humo por su cráter en septiembre del pasado año (como se puede ver en la fotografía que ilustra este texto) y en aquellos momentos pensaba en lo grandioso que tendría que ser verlo en erupción. Unos pensamientos egoístas que se quedan en la belleza del espectáculo natural sin pensar en las terribles consecuencias que una erupción de tal intensidad entraña. Espero que mis queridos amigos guatemaltecos se encuentre bien. Desde España lanzo un fraternal saludo a Lilian Morales, Óscar y sus niños; a la familia Reynoso: Adelaida, Juan, Manuel, Abigail… y todos los miembros de esas fabulosas familias. Un fuerte abrazo solidario para todos ellos y para todo el pueblo guatemalteco en estos duros momentos para su país.

Pero no hay que olvidar que estos volcanes que tan de actualidad están en diversas partes del mundo en los últimos días (el volcán de Fuego de Guatemala y el volcán Kilauea de Hawai) son los que, junto a terremotos y deslizamientos tectónicos, han formado nuestro planeta; contemplar estas fuerzas hacen que te des cuenta de lo insignificantes que somos los humanos ante los designios de esa Naturaleza que tantas veces maltratamos; que estamos aquí porque ella quiere, porque formamos parte de ella, pero que cuando quiera nos puede quitar de la faz de la tierra de un plumazo, y ni nuestra gran inteligencia ni nuestros adelantos tecnológicos, ni nuestra soberbia podrán evitarlo. Hagamos lo que hagamos ella se sobrepondrá como tantas veces ha hecho a lo largo de la historia, aunque siempre serán los más débiles los primeros en sufrir sus consecuencias y los que se lleven la peor parte.

Fotografía del Volcán de Fuego realizada en septiembre de 2017

Adiós a una gran señora

Sí, otro recuerdo que extrapolo a la gran ausencia que tengo.

Hoy se nos ha ido María Dolores Pradera, una cantante que era una gran señora, o una gran señora que era cantante, y con ella se va otro trozo de mi memoria. Esos recuerdos de viajes familiares con los distintos Seat que tuvo mi padre: 1430, 131 Supermirafiori ranchera, o después con el más modernos volkswagen passat (vehículos que fiel a los lazos familiares mi padre siempre compraba en la añorada agencia Seat-Volkswagen de su primo Andrés en la calle Castelló de Madrid) y que en cada uno de esos viajes era raro que no lo pasáramos escuchando una cinta de casete de María Dolores Pradera, entre otras tantas de ese estilo. Viajes que recuerdo desde bien niño a Andalucía, Castellón, Los Narejos, Lagunas de Ruidera, Andorra (varias veces, casi todos los años), Portugal, Francia, Galicia, Mazarrón… arrastrando la caravana Roller que tantos buenos momentos nos dio y que era la ilusión de mi padre.

Ya, cuando nosotros los hijos nos hacemos grandes, los padres han de renunciar a sus gustos e ilusiones por el egoísmo de la pubertad de no querer viajar con ellos y el preferir los veranos con los amigos antes que conocer nuevos lugares en compañía de ellos, y de esta forma mis padres sacrificaron su afición por los viajes y los campings por la estabilidad de una casa en la playa, aunque siempre le quedó la ilusión de, una vez jubilado, poder recuperar ese sueño y poder disfrutar de la libertad de viajar con la casa a cuestas, aunque para ese futuro sería a lomos de una autocaravana. Una ilusión que se marchó con él sin poder hacerse realidad.

Ahora podrá disfrutar en directo allá arriba de la voz melodiosa de María Dolores Pradera que tanto le gustaba y viajando en autocaravana (o lo que allí se lleve) por verdes campos y playas azules. Por mi parte ilustro a esta reflexión este dueto de la Pradera con el gran Sabina, cantante y persona que nada le gustaba, pero como buen padre estoy seguro que me perdonaba que a mí me encantara y que pagase por ir a sus conciertos. Nadie es perfecto…

Madrid de mis amores

Hace justamente un año me regalaste esta bufanda. Por circunstancias que no vienen al caso había perdido aquella que compré de los Ultras Sur en las puertas del Santiago Bernabéu allá por el año 92, y no querías que me quedara con la pena de no llevar una bufanda madridista en una gran final; así que te fuiste al Corte Inglés a comprar una por mi cumpleaños para que la llevase durante la final contra la Juve y celebrar con ella la 12ª Copa de Europa del Real Madrid, ese equipo que desde bien niños nos enseñaste a amar a mi hermano y a mi.

Recuerdo esos primeros partidos que nos llevaste al Santiago Bernabéu a Edu y a mí, a disfrutar del mejor equipo del mundo en compañía de tu primo Andrés y sus dos hijos, Pedro y Andrés, y que años después continué con ese veneno que me metiste en el cuerpo yendo yo solo a alguno de esos grandes partidos, pero siempre buscabas a algún amigo o familiar para que me acompañase y no estuviese solo ante esa mezcla de pasiones, fogosidad, alegrías y algo de violencia que eran las grandes citas contra rivales de toda la vida. Allí pude ver ganar por 5-0 al Madrid contra el Barcelona en el año 95, en la grandiosa época de los Buyo, Amavisca, Sanchís, Luis Enrique, Hierro, Laudrup, Redondo, Zamorano o el gran Raúl González; o ganar la Liga contra el eterno rival del otro lado del Manzanares en la temporada 96-97, cuando aún se peleaba por unos colores y algo antes que el fútbol se convirtiera en un negocio de mercenarios y especuladores. Y después ir a celebrarlo junto a la diosa Cibeles, para después, con esas emociones aún frescas en el cuerpo, coger el coche de regreso a Murcia en una tirada sin dormir.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces y esta será la primera vez que no disfrutarás de la final de la Copa de Europa (ahora llamada Champions League) desde aquella primera de 1955, cuando apenas tenías cumplidos los 18 años. Hoy no sufrirás con tu Madrid del alma sentado delate del televisor, ese equipo que tantas alegrías te ha dado, pero también innumerables cabreos que sufrías esas tarde de sábado junto a tu querido cuñado Isidro.

Esta noche pondré a mi lado la bufanda que me regalaste hace un año, en una silla vacía, e imaginaré (o quizás realmente sea así, ojalá así sea) que estás a mi lado viendo la final, protestando ante cualquier decisión arbitral o despotricando ante el fallo de algún jugador de Madrid. Y cerrando los ojos te imaginaré con uno de tus puritos Reig en la mano, al igual que esas tardes de domingo que me llevabas junto al abuelo Eduardo a la vieja Condomina a disfrutar (o a sufrir, más bien) con el Real Murcia, el equipo que te tenía el corazón partido por ser el de tu tierra natal, pero que por circunstancias del fútbol y de la vida quedaba a un segundo lugar cuando del Real Madrid se trataba.

Esta noche el Real Madrid levantará su 13ª Copa de Europa y tú, papá, ahí estarás disfrutando de ese momento junto a tus hijos, sobrinos y nietos. Yo me pondré un año más la camiseta de Raúl, esa que tan buena suerte nos ha dado en las últimas finales europeas.

¡Hala Madrid!

El pino de las Águilas

El Pino de las Águilas (Campo del Cajitán, municipio de Mula) es el pino carrasco más antiguo y de mayor perímetro de tronco del mundo. Nació sobre el 1700, tiene una altura de 13 metros y su tronco un perímetro de 6,3 metros del que salen dos brazos principales. Su estado de conservación es malo: presenta tumores, galerías de xilófagos y le han caído varios rayos a lo largo de la historia, uno de ellos hizo que perdiera un tercer brazo y los efectos de aquel rayo aún se pueden apreciar en su tronco en una enorme grieta.
La administración lo limpió y valló, impidiendo pisar con vehículos agrícolas cerca de las raíces. Es una de las joyas del catálogo de árboles monumentales prioritarios de la consejería de Agricultura de la Región Murcia. Según las personas del lugar estaba prohibido disparar sobre el, primero había que disparar al aire si se quería cazar las aves que estaban posadas en sus ramas. Muchas de ellas eran rapaces, de ahí el nombre que se le otorga a este pino.
 
Este árbol está situado entre cultivos de cereales y vid, es una maravilla de la arquitectura natural y como ser vivo que es se merece el mayor respeto y cuidados por parte de la Administración y visitantes. Al encontrarse en una finca privada es recomendable que quienes lo visiten accedan a ella con educación y pidiendo permiso a los habitantes de una vivienda agrícola cercana, y teniendo cuidado con los perros pequeños que de ella cuidan. Mi tobillo izquierdo puede dar cuenta que no se andan con bromas ante visitantes desconocidos; aunque ante el amago de lanzarles unas piedras acceden a dejarte tranquilo y el paso libre.

Campos de Murcia

Existe en la Región de Murcia un lugar donde el tiempo pasa despacio. Un lugar donde el hombre ha vivido de la Naturaleza desde hace siglos, con respeto, sin abusar de ella y así continúa a día de hoy.

Existe en la Región de Murcia un lugar con suaves hondonadas y amplias llanuras entre los municipios de Mula y Cieza dedicadas a los cultivos de secano: cereales, almendros, vid, olivo, donde los tractores y las segadoras han hecho la vida más cómoda a los trabajadores del campo y ya no viven junto a la tierra que les da de comer, una vida que en otros tiempos era solitaria y dura.

Existe en la Región de Murcia un lugar donde la Sierra de Ricote y el Almorchón de Cieza se miran a la cara, vigilando desde sus atalayas esas tierras que bien podrían ser sacadas de un paisaje manchego, donde el cielo limpio, sin contaminación, contrasta con los distintos colores de la tierra dependiendo de la época del año en que se contemple.

Existe en la Región de Murcia un lugar donde existe un pino con más de 300 años de antigüedad y, según dicen, es el pino carrasco de mayor perímetro y antigüedad del mundo, un pino que da sombra y resguarda a quienes se refugien bajo él en los tórridos veranos murcianos. Un pino que al contemplarlo desde el interior de sus ramas que se precipitan hacia abajo hasta acariciar la tierra es como contemplar una auténtica obra de arte de la Naturaleza, y que al tocar su viejo tronco con las manos puedes imaginar las miles de historiaste las que habrá sido testigo en esos tres siglos de vida. Un pino que su nombre evoca a las rapaces que antaño se resguardarían en él.

Existe en la Región de Murcia un lugar donde en primavera los campos verdean hasta ser una mancha difusa en lontananza, los veranos son cálidos y de color amarillo y al final del invierno la vida explosiona en miles de almendros en flor que nada tienen que envidiar a los más famosos paisajes floridos de la geografía nacional.

Existe en la Región de Murcia un lugar donde merece la pena perderse en solitario de vez en cuando y recorrer en bicicleta sus caminos inundándose de su paz, contemplando su belleza y escuchando los sonidos de la vida que alberga.

Existe en la Región de Murcia un lugar al que llaman Campos de Cajitán.

Fotos realizadas el 6 de mayo de 2018

P. D: Gracias a José Antonio Pastor González por sus indicaciones para descubrir estos parajes y el majestuoso Pino de las Águilas.

 

 

 

 

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